Aumento de resistencia de Neisseria gonorrhoeae

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha llamado la atención recientemente, 7 de julio de 2017, acerca de que la gonorrea, una enfermedad contagiosa de transmisión sexual, es cada vez más resistente a los antibióticos, con lo que es más difícil e incluso imposible de tratar en algunos casos.

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La gonorrea causa infecciones en los genitales, el recto y la garganta. Aunque ambos sexos pueden padecer esta enfermedad bacteriana, son las mujeres las que sufren más sus efectos negativos a largo plazo tales como esterilidad, enfermedad inflamatoria pélvica, embarazo ectópico y aumento del riesgo a contraer el VIH.

En el Congreso Mundial de las enfermedades de transmisión sexual y el VIH, que se celebra en Brasil del 9 al 12 de julio, la OMS publica un estudio, que aparece en un suplemento especial de la revista PLoS Medicine, en el que se analiza los datos relativos al tratamiento de la gonorrea en 77 países. En general, la enfermedad, que afecta a 78 millones de personas en el mundo, muestra una amplia resistencia a los antibióticos más antiguos y baratos utilizados en los países de rentas más bajas. La OMS también informó de la existencia de infecciones gonocócicas inmunes a todo tipo de antimicrobianos conocidos. Po eso, la OMS tan solo recomienda la prescripción de dos antibióticos (ceftriaxona y azitromicina) para acabar con la gonorrea, e insta a la industria farmacéutica y a los investigadores que desarrollen nuevos fármacos.
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Del total de infectados por gonorrea (78 millones cada año), 35,2 millones viven en la región Occidental del Pacífico de la OMS; 11,4 millones en la región del Sudeste Asiático; 11,4 millones en la región de África; 11,0 millones en las Américas; 4,7 millones en la región de Europa; y 4,5 millones en la región del Mediterráneo oriental.

El aumento de los enfermos con gonorrea en el mundo se explica por un comportamiento sexual inseguro -en particular la disminución del uso del preservativo-, el aumento del turismo, los sistemas de detección poco efectivos y los tratamientos inadecuados que no acaban con el foco de la enfermedad.

El Programa Mundial de la OMS de vigilancia de la resistencia antimicrobiana gonocócica, estudia las tendencias de la gonorrea resistente a los fármacos. Datos de la OMS, de 2009 a 2014, indican una amplia resistencia al ciprofloxacino (97%), a la azitromicina (81%) y desarrollo de resistencia al tratamiento actual de último recurso: cefalosporinas de espectro extendido, como la cefixima o la ceftriaxona (66%).

Actualmente, en la mayoría de los países, cefalosporinas de amplio espectro son el único monoterapia con antibióticos sigue siendo eficaz para el tratamiento de la gonorrea; sin embargo, más de 50 países han notificado resistencia a la cefixima y ceftriaxona. Dada la situación, la OMS publicó en 2016 una actualización de las recomendaciones globales para el tratamiento, aconsejando a los médicos administrar ceftriaxona y azitromicina.

El sector de la investigación y el desarrollo de nuevos fármacos frente al gonococo está poco desarrollado, con sólo 3 nuevos candidatos en diversas fases de desarrollo clínico: solitromicina cuya fase III de ensayo clínico se ha completado recientemente; el zoliflodacino que ha terminado el ensayo de fase II; y gepotidacina que también ha completado un ensayo de Fase II.
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La OMS, en la reciente lista publicada de necesidades antibióticas, coloca a los de N. gonorrhoeae como categoría 2 (prioridad alta) por su resistencia a cefalosporinas de tercera generación y fluorquinolonas.

La Iniciativa de Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi) y la OMS han puesto en marcha la Alianza Mundial para la investigación y el desarrollo en el campo de los antibióticos, una organización de investigación y desarrollo sin fines de lucro organizada por la iniciativa DNDi para hacer frente a este problema. La misión de la Alianza es el desarrollo de nuevos antibióticos y promover su uso adecuado para que permanezcan efectiva el mayor tiempo posible, garantizando al mismo tiempo el acceso a los más necesitados. Una de las principales prioridades de la Alianza es el desarrollo de nuevos antibióticos contra la gonorrea.
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Es posible prevenir la gonorrea con comportamientos sexuales más seguros, en particular el uso continuo y correcto de preservativos, la información, educación y comunicación pueden promover prácticas de sexo seguro, permitiendo que las personas sepan cómo reconocer mejor los síntomas de la gonorrea y otras infecciones de transmisión sexual y aumentar la probabilidad de que estas personas busquen tratamiento.

Hoy en día, la falta de conocimiento del público, la falta de formación de parte del personal sanitario y la estigmatización de las personas con infecciones de transmisión sexual siguen siendo obstáculos para intervenciones más eficientes.

Para la gonococia no hay prueba de diagnóstico rápida asequible en el punto de atención al infectado. Muchos enfermos no tienen síntomas y, por tanto, no reciben tratamiento. Por otro lado, cuando las personas tienen síntomas, como uretritis o flujo vaginal, los médicos suelen suponer que se trata de casos de gonorrea, aunque no lo sean, y prescriben antibióticos, lo que hace más frecuente la aparición de resistencia de N. gonorrhoeae.

A más largo plazo, necesitamos una vacuna para prevenir la gonorrea (véase la noticia siguiente).

http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2017/Antibiotic-resistant-gonorrhoea/en/
Wi T, et al.l. Antimicrobial resistance in Neisseria gonorrhoeae: Global surveillance and a call for international collaborative action. PLoS Med 2017 ;14(7): e1002344. https://doi.org/10.1371/journal.pmed.1002344
Multidrug-resistant gonorrhoea: A research and development roadmap to discover new medicines (Emilie Alirol, GARDP/DNDi). https://www.gardp.org/wp-content/uploads/2017/07/Alirol_PLOS_multidrug-resistant_gonorrhea_2017.pdf
http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/246114/1/9789241549691-eng.pdf