Bacteriófagos y resistencia a los antibióticos

2 Los bacteriófagos (fagos) son las entidades biológicas más abundantes y diversas en nuestro planeta. Infectan los huéspedes bacterianos susceptibles en los que se multiplican o persisten. En este último caso, los fagos pueden conferir nuevas funciones a sus huéspedes como resultado de la transferencia de genes, contribuyendo así a su adaptación (a corto plazo) y evolución (a largo plazo). A este respecto, aún no se ha resuelto claramente el papel de los fagos en la diseminación de genes de resistencia a los antibióticos (ARG) entre los huéspedes bacterianos en entornos naturales.

Itziar Lekumberri y otros tres científicos más del ICRA (Institut Català de Recerca de l’Aigua) de la Universidad de Gerona, ha llevado a cabo un análisis exhaustivo de treinta y tres viromas de diferentes hábitats para investigar si los fagos ARG puerto.

1 Los resultados, publicados en la revista Environmental Pollution el 24.11.2016 demuestran que mientras que los viromas asociados a humanos no llevan ARGs o lo hacen raramente, los viromas de fuentes no humanas (por ejemplo, heces de cerdo, aguas negras y ambientes marinos y de agua dulce) contienen un gran depósito de ARGs, señalando que los fagos podrían jugar un papel importante en la propagación de la resistencia a los antibióticos.

El papel de los fagos no debe ser subestimado considerando su gran distribución, además de la abrumadora abundancia de bacterias y fagos en entornos naturales puede facilitar las interacciones bacteria-fago y sucesivos eventos de transferencia génica. De hecho, algunos estudios revelaron que las frecuencias de transducción son varios órdenes de magnitud mayor de lo que se pensaba. En opinión de los autores, la contribución de los fagos en la adquisición y movilización de ARGs debe ser tenida en cuenta en futuros estudios dirigidos diseñar estrategias para aproximarse a la crisis global de resistencia a los antibióticos.

Lekunberri I, et al. Exploring the contribution of bacteriophages to antibiotic resistance, Environmental Pollution 2016. doi:10.1016/j.envpol.2016.11.059, 2016.