Brote de carbunco gastrointestinal en Rusia

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Un brote de carbunco gastrointestinal, la forma más rara de carbunco humano, ha causado la muerte de un niño de 12 años, de una familia nómada, y ha ocasionado que más de 90 personas, hayan tenido que ser ingresadas en un hospital de con fines preventivos. A trece de ellas se les detectó la enfermedad, y además ha matado más de 2300 renos.

El lugar de los hechos fue el distrito autonómico de Yamalo- Nenetsky de la Federación Rusa, situado al norte de Siberia Occidental, cuyo centro administrativo es la ciudad de Salejard, localizada a 2436 Km al noroeste de Moscú, sede del hospital donde se ha concentrado a los afectados. El niño y varios otros indígenas fueron evacuados de Siberia occidental, donde se detectó el brote.

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El territorio de Yamalo-Nenetsky se encuentra por encima del círculo polar ártico y, generalmente, es conocido por un invierno muy largo que dura hasta 8 meses, y temperaturas extremadamente bajas, llegando a -70 ºC.

La última vez que se tuvo noticias de un brote de la enfermedad en la región fue en 1941, aunque en otras zonas de Rusia, en los años setenta hubo un incidente de naturaleza similar: esporas de Bacillus anthracis fueron liberadas de forma accidental de una instalación militar en la ciudad de Sverdlovsk, hoy llamada Ekaterinburgo, en de abril de 1979

La fuente del brote actual se ha vinculado a esporas de Bacillus anthracis de 75 años de edad, liberadas de esqueletos y restos de renos por el derretimiento del permagel (permafrost) debido al aumento no habitual de la temperatura en la zona, donde este verano, se han alcanzado temperaturas inusualmente elevadas con máximas que han llegado hasta los 35 ºC. Las temperaturas medias en Rusia (especialmente las de las zonas más frías) han subido notablemente durante la última década.

El permagel se puede dividir en pergelisol, la capa helada más profunda, y mollisol, la capa más superficial que suele descongelarse. Las esporas del carbunco pueden sobrevivir en animales y humanos congelados durante cientos de años. Algunos medios de comunicación han fantaseado con la exoresión “la bacteria zombi que llegó del frío”

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La mayoría de las personas infectadas vivían como nómadas en el área de las manadas de renos. Entre los ingresados hubo 50 niños, seguramente debido en parte a que se han realizado análisis a todos los hijos de pastores de reno. Todavía se buscan más posibles afectados.

Los seres humanos infectados por carbunco en este brote siberiano es probable que se contagiaran por descuartizar y comer animales infectados.

Debido a que el bacilo del carbunco es tan resistente, no es de extrañar que pueda sobrevivir en el suelo congelado. Unos investigadores advirtieron en 2011, en la revista Acción Mundial de la Salud (Global Health Action), que los brotes como este podría convertirse en comunes cuando los restos de animales de granja muertos en brotes anteriores se descongelen. También se teme que otros patógenos pueden estar al acecho en el suelo congelado de Siberia. En 2015, los investigadores descubrieron que un virus de 30.000 años de edad, aislado del permagel, seguía siendo infeccioso (aunque, afortunadamente, no es peligroso para los humanos).

Veronika Igorevna Skvortsova, Ministra de Salud de la Federación Rusa viajó a la zona y a Salejard para informarse y controlar la situación in situ.

Por su parte, el gobernador de la región de Yamalo-Nenetsky, Dimitri Kobilkin, encargó efectuar una investigación minuciosa acerca de la asistencia médica prestada ofreciendo ayuda a los habitantes después de que fuese implantada una cuarentena.



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Las autoridades han evacuaron a 63 residentes, manteniendo en cuarentena una zona 60 kilómetros a la redonda del foco de la infección.

También, para controlar el brote, Moscú envió a la zona tropas de Defensa Química y Biológica y especialistas en emergencias civiles con preparación para la guerra biológica. La misión de los enviados era realizar pruebas de laboratorio de las muestras del suelo, detectar y eliminar focos de infección y deshacerse con eficacia de los cadáveres de los animales contaminados y erradicar plagas como las de las ratas.

Como las esporas de del Bacillus anthracis, soportan temperaturas de hasta 140 ºC, los restos de los renos muertos por el brote epidémico fueron incinerados.

Por otra parte, brigadas de veterinarios ya han vacunado a más de 35 000 renos que pastan en los territorios próximos al foco de la epidemia, de los 41 000 que serán vacunados en total. La gran superficie de la zona potencial de infección está obstaculizando los esfuerzos de los veterinarios al tener que cubrir grandes distancias para llegar a cada rebaño de renos.