Candida auris

Brote de Candida auris en el Reino Unido asociado a termómetros

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Candida auris es una especie de levadura emergente, descrita por primera vez en 2009, aislada del oído de una japonesa de 70 años con otitis atendida en el Hospital Metropolitano de Tokio. Es una de las pocas especies del género Candida que causa candidiasis en humanos. Se ha aislado de las vías urinarias, respiratorias, en heridas, oído, sistema nervioso central, órganos internos y otras lugares infectados, cursando a veces con fungemia grave y mortal (60% según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades –CDC- de EE.UU.). La mayor parte de los enfermos infectados suelen tener enfermedades de base importantes u otros factores de riesgo como diabetes mellitus, cirugía reciente, terapia antibiótica, antifúngicos próximos, presencia de los catéteres venosos centrales y co-infección con otro especie de Candida. Se desconoce su tasa de colonización. Se propaga fácilmente en el entorno hospitalario a través del contacto con superficies contaminadas o equipos ambientales, o de persona a persona, causando brotes infecciosos.

Una de sus características preocupantes de C. auris es su resistencia a múltiples fármacos antifúngicos. Su identificación no es fácil, confundiéndose con frecuencia con otras especies de Candida. Los primeros brotes de enfermedad causada por C. auris se informaron en Corea del Sur en 2011, luego se extendieron por Asia y Europa para llegar a los EE. UU en 2016.

Chowdhary A, et al. (2017) Candida auris: A rapidly emerging cause of hospital-acquired multidrug-resistant fungal infections globally. PLoS Pathog 13(5): e1006290. https://doi.org/10.1371/journal.ppat.1006290

Para el Centro Europeo de Control de Enfermedades (ECDC) C. auris es motivo de preocupación y cree que va a ser muy difícil su control. En Europa se han detectado 620 casos, de los que 388 han ocurrido en España, muchos de ellos en el Hospital La Fe de Valencia.

David Eyre, DPhil, del Departamento de Medicina de Nuffield en la Universidad de Oxford y otros 22 investigadores han informado que un brote, que afectó a 70 6dosenfermos en el Oxford University Hospitals NHS Foundation Trust, entre febrero de 2015 y agosto de 2017, que destaca el importante papel de la transmisión ambiental de C. auris en el ámbito de la atención médica. Los investigadores vinculan uno de los brotes de C. auris más grandes jamás informados hasta la fecha al uso de termómetros en una UCI de neurociencias en el Reino Unido.

Tras la identificación de un grupo de infecciones de C. auris en la unidad de cuidados intensivos de neurociencias (UCIN) de los hospitales de la Universidad de Oxford (Reino Unido), se instituyó un programa intensivo de intervenciones de detección de enfermos y del entorno ambiental.

 

 

Se utilizó la regresión logística multivariable para identificar predictores independientes de colonización/infección de C. auris en casos y controles con exposición a la UCIN. El genoma los aislados de los enfermos y del entorno fueron secuenciados (Illumina y Oxford Nan6tresopore).

Setenta enfermos fueron colonizados o infectados con C. auris entre el 2 de febrero de 2015 y el 31 de agosto de 2017; 66 (94%) ingresaron en la UCIN antes del diagnóstico. La duración de la colonización de C. auris fue de 39 días, aunque algunos enfermos permanecieron colonizados hasta el alta. Solo 7 enfermos desarrollaron infecciones invasoras por C. auris, de las cuales solo una fue mortal, 229 días después de su último aislado invasor.

Se controló la duración de la estancia en la UCIN, fisiología del enfermo y los bio-marcadores predictores independientes de la colonización/infección de C. auris, incluyendo la monitorización de la temperatura axilar de la superficie cutánea de múltiples enfermos utilizada en 57/66 (86%) casos y 122/361 (34%) controles (odds ratio, OR = 6.80 [IC 95% 2.96-15.64], p <0.001) y fluconazol sistémico utilizado en 3 (5%) de los casos (OR = 10.2 [1,64-63,.5], p = 0.01). La duración media de la colonización (IQR) fue de 39 (24-62) días.

Ajustando por edad, sexo y el diagnóstico de ingreso primario, no hubo pruebas de que la adquisición de C. auris se asociase con aumento de la mortalidad (razón de riesgo = 1,21 [IC 95% 0.64-2.29], p = 0.55).

6cuatroC. auris rara vez se detectó en el entorno general; sin embargo, fue cultivada a partir de equipos de uso de múltiples enfermos, incluidas sondas axilares de temperatura de la superficie de la piel, y visualizadas utilizando microscopía electrónica de barrido. A pesar de un conjunto de intervenciones de control de las infecciones, el brote solo se controló después de la eliminación de las sondas de temperatura.

Utilizando los puntos de corte usados para C. albicans, 79/79 (100%), 78/80 (98%), 66/73 (90%) aislados fueron resistentes al fluconazol, voriconazol y posaconazol, respectivamente, 14/79 (18%) a amfotericina y 0/77 (0%) a micafungina.

Todas las secuencias del brote formaron un grupo único genético dentro del clado sudafricano de C. auris. Se encontraron secuencias filogenéticas de la levadura en los aislados de los equipos multiusos de los enfermos.

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Los autores del estudio concluyen que la supervivencia ambiental parece ser clave para la persistencia de C. auris y transmisión en entornos de atención médica. Esto refuerza la necesidad de investigar cuidadosamente el medio ambiente, y en particular los equipos de enfermos de uso múltiple, en cualquier brote inexplicado relacionado con la asistencia sanitaria.

Eyre D, et al. Epidemiology and successful control of a Candida auris outbreak in a UK intensive care unit driven by multi-use patient monitoring quipment. Abstract O0172. Presented at: European Congress of Clinical Microbiology and Infectious Diseases; April 21-24, 2017; Madrid.
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