Ciclos estacionales de las enfermedades infecciosas

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Los ciclos estacionales son una característica ubicua de las enfermedades infecciosas agudas y puede ser una característica de las enfermedades infecciosas humanas en general. Cada enfermedad infecciosa aguda tiene su propia ventana de ocurrencia estacional, que puede variar entre ubicaciones geográficas y diferir de otras enfermedades dentro del mismo lugar.

Michaela E. Martínez
Micaela Elvira Martínez (Climate & Health, Department of Environmental Health Sciences, Mailman School of Public Health, Columbia University, New York, EE.UU.), analizando datos publicados, explora el concepto de calendario epidémico, que es la idea de que la estacionalidad es una característica unificadora de las enfermedades propensas a epidemias y, en ausencia de medidas de control, el calendario local puede estar marcado por epidemias. Un ejemplo bien conocido de un calendario marcado por epidemias es el del hemisferio norte, donde se producen brotes de gripe cada invierno. En contraste, los brotes de varicela alcanzan su punto máximo cada primavera, y la transmisión de la poliomielitis ha ocurrido históricamente cada verano.

Es interesante el esquema del modelo matemático (SIR) para la comprensión de la transmisión de las enfermedades infecciosas humanas, que incluye enfermedades agudas y crónicas, aquellas que son transmitidas por vectores y aquellas que son zoonóticas con reservorios animales. Las poblaciones de vectores, humanos y reservorios se dividen en individuos que son susceptibles a la infección, infectados y recuperados e inmunes. La estacionalidad puede entrar en cualquiera de los ocho elementos clave del sistema:

Grafica
(1) reclutamiento susceptible a través de la reproducción
(2) transmisión
(3) inmunidad adquirida y recuperación
(4) inmunidad menguante
(5) mortalidad natural
(6) sintomatología y enfermedad (aguda o crónica, según la enfermedad)
(7) mortalidad inducida por enfermedad, y
(8) transmisión de especies cruzadas.

La variación estacional en la transmisión de enfermedades infecciosas juega un papel importante en la determinación de cuándo ocurren las epidemias; sin embargo, no es el único determinante. Por ejemplo, algunas enfermedades infecciosas con transmisión estacional conocida, como la tosferina y el sarampión, pueden mostrar brotes multianuales, lo que significa que sus epidemias ocurren en intervalos de varios años, como cada dos o cuatro años, en lugar de anualmente. Esto se debe a que la sincronización de estas epidemias está determinada por una combinación de transmisión estacional y diferentes procesos que conforman el número de individuos susceptibles en la población, un número suficiente de los cuales es un requisito previo para un brote.

Dentro de los campos de la ecología de las enfermedades infecciosas y los modelos epidémicos, la variación estacional en la transmisión se conoce como forzamiento estacional. Durante el siglo pasado, se ha prestado atención a detallar los ciclos y los mecanismos del forzamiento estacional para algunas enfermedades de interés público, como el sarampión, la gripe y el cólera. A pesar de estos ejemplos notables, la estacionalidad de la enfermedad aún no se ha caracterizado de manera sistémica y/o rigurosa para la mayoría de las infecciones.

Para explorar ciclos estacionales documentados en infecciones humanas, en el estudio de la doctora Martínez se realizaron búsquedas en los sitios web de los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (eCDC) para compilar una lista de más de 60 enfermedades transmisibles de interés para la salud pública, prestando especial atención a la inclusión de las enfermedades tropicales desatendidas que pueden estar insuficientemente representadas en los sistemas de notificación de enfermedades. También la investigadora usó el Google Scholar para buscar información adicional acerca de la estacionalidad de las enfermedades.

En el sentido más amplio, los conductores estacionales se pueden separar en cuatro categorías:

(1) factores ambientales

(2) comportamiento del huésped

(3) fenología del huésped

4) factores bióticos exógenos.

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Estos conductores estacionales pueden entrar en la dinámica de transmisión de enfermedades por medio de huéspedes, reservorios y/o vectores. Al examinar la literatura para evaluar la amplitud de los conductores estacionales que actúan sobre los sistemas de enfermedades infecciosas humanas, se encontró que los conductores estacionales específicos incluyen:

(a) estacionalidad del vector

(b) estacionalidad en animales hospedadores no humanos (es decir, ganado otros animales domésticos, o vida silvestre)

(c) clima estacional (por ejemplo, temperatura, precipitación, etc.),

(d) ambiente abiótico no climático estacional (por ejemplo, salinidad del agua),

(e) coinfección estacional

(f) estacional exposición y/o comportamiento y/o tasa de contacto

(g) ambiente biótico estacional (vg., densidad de algas en cuerpos de agua)

(h) brotes/síntomas estacionales y/o remisión/latencia.

Es necesario que haya una revisión sistemática de la estacionalidad para cada enfermedad infecciosa, especialmente para las infecciones crónicas, para poder entender cuándo las personas pueden experimentar recaídas o brotes, y anticiparnos a la enfermedad y ser más proactivos con respecto al tratamiento o la detección.

 

La investigación fue apoyada por la Oficina del Director de los Institutos Nacionales de Salud de los EE.UU. (DP5OD023100). Los patrocinadores no tuvieron ningún papel en el diseño del estudio, la recopilación y el análisis de datos, la decisión de publicar o la preparación del manuscrito.

 

Martinez ME. The calendar of epidemics: Seasonal cycles of infectious diseases. PLoS Pathog 2018; 14(11): e1007327. https://doi.org/10.1371/journal.ppat.1007327