Contaminación microbiológica de los teléfonos móviles

 

Los teléfonos móviles son dispositivos electrónicos que se han vuelto indispensables en nuestras vidas, tanto personal como profesionalmente.

La quinta edición del «Informe Ditendria: Mobile en España y el Mundo 2018» señala que el número de usuarios de móviles en el mundo ascenció a 5.135 mil millones en 2018, lo que significa que el 68% de la población mundial utiliza el móvil `[1]. Por lo tanto, no es de extrañar que se consideren como una extensión más de nuestro cuerpo. No obstante, al igual que ocurre con las manos, img1constituyen un reservorio importante de microorganismos debido a que entran en contacto con las propias manos y con otras áreas como la boca, la nariz, las orejas y la piel de la cara, que están colonizadas con bacterias comensales o con microorganismos potencialmente patógenos [2, 3]. Además, los teléfonos móviles los guardamos en contenedores, como bolsillos o bolsos, o los depositamos sobre superficies que también pueden estar contaminadas por microorganismos. Por lo tanto, estios teléfonos pueden favorecer la transmisión horizontal de los microorganismos y ser una vía de propagación de enfermedades infecciosas entre el usuario y el dispositivo [4]. La img2persistencia y el aumento del número de microorganismos se deben a la composición y estructura propia de estos móviles que se componen de superficies lisas e irregulares, a menudo protegidos con con plástico, que generan nichos donde puede acumularse suciedad y sudor. Además emiten calor, por lo que propician condiciones favorables para el crecimiento de microorganismos [3, 4].

En diferentes estudios científicos los microorganismos más frecuentemente encontrados en las superficies de las pantallas de los dispositivos móviles corresponden a bacterias que viven en nuestra piel. Entre ellas, las predominantes son las bacterias que colonizan la piel y la mucosa nasal, del género Staphylococcus spp., como los oagulasa negativa y Staphylococcus aureus [5,6], seguido de los géneros Micrococcus spp. [6], Streptococcus spp. [7], Corynebacterium spp. y Bacillus spp. [8].

 

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En algunos casos, se ha comprobado que las bacterias aisladas en las superficies de los teléfonos móviles son idénticas a las comensales de la piel de las manos o la mucosa anterior de las fosas nasales de los usuarios [7,11, 15]; sin embargo, el hallazgo de otro tipo de bacterias y microorganismos depende de la actividad del usuario o del lugar donde se emplean los teléfonos móviles [9]. Uno de los lugares habituales de uso de estos dispositivos son los baños, por lo que el hallazgo de enterobacterias como Escherichia coli refleja la contaminación de origen fecal por las manos [10].

 

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De la misma manera, los móviles de la población que acude a centros sanitarios, como los hospitales, presentan contaminación por microorganismos potencialmente patógenos o con resistencias antibióticas importantes, como Staphylococcus aureus resistente a la meticilina, Klebsiella pneumoniae, Enterococcus faecalis, Pseudomonas aeruginosa o Acinetobacter baumanii [6, 8,10-17]. Este tipo de bacterias, además de poder provocar una infección nosocomial, pueden transmitirse a partir de las manos y los teléfonos móviles desde el medio hospitalario al comunitario y pueden ser causa de enfermedades infecciosas oportunistas en la población más sensibles [6, 7,17]. En algunos estudios también se ha comprobado que los teléfonos móviles pueden actuar como trasmisores de diferentes especies de hongos del género Candida spp. [18] y de hongos ambientales como Aspergillus spp. [19]. En época epidémica los móviles pueden contaminarse por virus causantes de enfermedades gastrointestinales como rotavirus o virus implicados en enfermedades respiratorias de gravedad variable como el virus respiratorio sincitial o el metapneumovirus [20, 21].

 

img4 La medida preventiva más sencilla y efectiva para evitar la transmisión de microorganismos a través de los teléfonos móviles es la higiene de manos de los usuarios [10, 12, 14, 20, 21]. Esta práctica consiste en lavarse las manos con agua y jabón aunque no presentan suciedad visible. Es importante extremar la higiene de manos en situaciones cotidianas en las que puedan contaminarse más fácilmente de microorganismos, como después de tocar alimentos crudos o animales, después de toser o estornudar llevándonos la mano a la boca, después de ir al baño y después de tocar objetos que han tocado otras personas (dinero, teclados de cajeros, agarraderos de transporte público, etc.). Además de ello, es útil mantener limpio y desinfectado el dispositivo móvil de manera regular y rutinaria para disminuir al máximo la contaminación por microorganismos. Para ello, además de seguir las instrucciones de mantenimiento del teléfono, es suficiente con emplear un paño de microfibra humedecido con alcohol, debido a que el alcohol actúa como un desinfectante que mata bacterias, virus y hongos [8, 22, 23]. Hoy en día existen en el mercado diversos productos en forma de spray o toallitas húmedas indicadas especialmente para la limpieza de pantallas y superficies de dispositivos electrónicos, incluidos los teléfonos móviles [22]. Resultados obtenidos en diferentes estudios indican que a pesar de que un pequeño tanto por ciento de la población desinfecta el dispositivo electrónico de forma regular, la mayoría no sabe cómo ni cuándo debe realizar la limpieza del mismo, existiendo diferentes modalidades para ello y no todas totalmente eficaces [5, 6, 10, 18, 21].

 

Teniendo en cuenta que la transmisión de microorganismos por las manos y los teléfonos móviles puede tener consecuencias graves en la población vulnerable, es primordial concienciar tanto a los profesionales sanitarios como a los ciudadanos de la importancia de llevar a cabo prácticas de higiene, en especial la higiene de manos, que es la medida más importante para la prevención de la transmisión de microorganismos y, en definitiva, para evitar la propagación de enfermedades infecciosas.

 

Mikele Macho Aizpurua.

Servicio de Microbiología Clínica y Control de La Infección, Hospital Universitario de Basurto, Bilbao.

 

Referencias:

[1] Ditendria. Informe ditendria: Mobile en España y el Mundo 2018. (2019)

[2] Rodríguez C, et al. Microorganismos de interés clínico aislados de teléfonos móviles. Rev Quím Viva 2015; 1:103-110.

[3] S.N A, S A et al. Study on awareness of microbial contamination through mobile phones. APJHS 2016; 3:.313-323.

[4] Lemus-Espinoza, D, et al. Contaminación bacteriana y fúngica en equipos de telefonía móvil en Barcelona, estado Anzoátegui, Venezuela. Saber 2015; 27: 547-553.

[5] Kotris I, et al. Identification of microorganisms on mobile phones of intensive care unit health care workers and medical students in the tertiary hospital. Med Glas (Zenica) 2017; 14:  85-90.

[6] Heyba M. et al. Microbiological contamination of mobile phones of clinicians in intensive care units and neonatal care units in public hospitals in Kuwait. BMC Infect Dis 2015, 15: 434..

[7] Chang C, et al. Nasal colonization and bacterial contamination of mobile phones carried by medical staff in the operating room. PLOS ONE 2017; 12 (5) e0175811.

[8] Beckstrom A, et al. Surveillance study of bacterial contamination of the parent’s cell phone in the NICU and the effectiveness of an anti-microbial gel in reducing transmission to the hands. J Perinatol 2013; 33: 960-963.

[9] Martínez-Gonzáles N E, et al. Microbial contamination on cell phones used by undergraduate students. CJIC 2017; 32: 211-216.

[10] Katsuse Kanayama A, et al. Staphylococcus aureus surface contamination of mobile phones and presence of genetically identical strains on the hands of nursing personnel. AJIC 2017; 45: 929-931.

[11] Hosseini Fard R, et al. Evaluation of the Cell Phone Microbial Contamination in Dental and Engineering Schools: Effect of antibacterial spray. JEGH 2018; 8:143.

[12] Dorost A, et al. Microbial contamination data of keypad and touch screen of cell phones among hospital and non-hospital staffs -A case study: Iran. Data in Brief 2018; 20:80-84.

[13] Raza I, et al. (2017) Surface microbiology of smartphone screen protectors among healthcare professionals. Cureus 2017;  9(12): e1989.

[14] Juyal D, et al. Mobile phones: Reservoirs for the transmission of nosocomial pathogens. AdvBioml Res 2015; 4:144.

[15] Borer A, et al. ell Phones and Acinetobacter Transmission. Emergi Infect Dis 20015 11:1160-1161.

[16] Morubagal RR et al. Study of bacterial flora associated with mobile phones of healthcare workers and non-healthcare workers. Iran. J. Microbiol 2017; 9: 143-151.

[17] Ulger F, et al. Are healthcare workers’ mobile phones a potential source of nosocomial infections? Review of the literature. J Infect Dev Countries 2015; 9: 1043-1053.

[18] Kordecka A, et al.. Isolation frequency of Candida present on the surfaces of mobile phones and hands . BMC Infect Dis 2016; 16: 238.

[19] Al-Abdalall A. Isolation and identification of microbes associated with mobile phones in Dammam in eastern Saudi Arabia. J Family Community Med 2010. 17:11-14.

[20] Pillet S, et al. Contamination of healthcare workers’ mobile phones by epidemic viruses. Clin Microbiol Infect 2016; 22(5):456.e1-456.e6.

[21] Cavari Y, et al. Healthcare workers mobile phone usage: A potential risk for viral contamination. Surveillance pilot study. Infect Dis 2016; 48: 432-435.

[22] Kirkby S, Biggs C. Cell Phones in the Neonatal Intensive Care Unit. Adv Neonatal Care 201; 16: 404-409.

[23] Brady RR. NHS connecting for health: healthcare professionals, mobile technology, and infection control. Telemedicine journal and e-health: the official journal of the American Telemedicine Association 2012; 18: 289-291.