Glicolípido fenólico de membrana (PGL) alveolar y escape de las micobacterias

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La tuberculosis (TB) es una de las causas principales de la infección en el mundo, pero la mitad de las personas infectadas eliminan la bacteria patógena (Mycobacterium tuberculosis) después de inhalarla en sus pulmones. Hasta la fecha, no se ha entendido cómo el sistema inmunológico en los pulmones logra hacerlo. Por otro lado, la tuberculosis multirresistente a fármacos de primera línea es un problema mundial, por lo tanto, la necesidad de encontrar nuevas estrategias para tratar la TB, más allá de los antibióticos, es importante y urgente.

El pulmón contiene una población de células inmunes especializadas, conocidas como macrófagos alveolares, que son la primera respuesta a las infecciones bacterianas. Estos macrófagos alveolares patrullan el pulmón engullendo y destruyendo cualquier bacteria que se encuentren.
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Varios científicos han desbloqueado un elemento clave para entender cómo los pulmones humanos combaten la TB. Esperan que sus hallazgos de investigación, publicados en la revista internacional Immunity, y firmados en primer lugar por C. J. Cambier, junto otros autores de distintos departamentos de las Universidades de Washington (Seattle, USA), Cambridge (UK), Stanford (USA) y del Trinity Translational Medicine Institute (Dublin, Ireland), en un estudio publicado en Immunity, ayuden a abrir el camino hacia nuevos enfoques terapéuticos para la enfermedad, particularmente en una era de resistencia antibiótica creciente del microorganismo causante.
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M. tuberculosis entra en el huésped en gotitas de aerosol depositadas en los alvéolos pulmonares donde las bacterias encuentran por primera vez los macrófagos alveolares residentes en los pulmones. Los autores de la publicación estudiaron las primeras interacciones micobacterias-macrófagos en el pez cebra (Danio rerio) ópticamente transparente, encontrando que los macrófagos residentes que responden primero pueden fagocitar y erradicar las micobacterias infectantes. Para establecer una infección con éxito, las micobacterias deben escapar de los macrófagos residentes iniciales hacia monocitos tolerantes al crecimiento. Se define un papel 16importante para el glicolípido fenólico de membrana (PGL) en el mecanismo de esta transición a un nicho permisivo. El PGL activa la vía de detección citosólica de el estimulador de genes de interferón (STING), induciendo así la quimiocina (citocinas quimiotáacticas) CCL2, codificada por el gen Scya2, que recluta monocitos periféricos permisivos. Luego las bacterias se transfieren de macrófagos residentes a monocitos reclutados a través de la fusión transitoria de las dos células inmunitarias. Los científicos muestran que interrumpir esta estrategia bacteriana para prolongar la estancia de las micobacterias en los macrófagos residentes promueve la limpieza de la infección. Debido a que la inducción CCL2 dependiente del PGL se conserva en los macrófagos alveolares humanos, los hallazgos sugieren el potencial de intervenciones inmunológicas o farmacológicas de bloqueo de PGL para prevenir la tuberculosis.

Ahora, ante estos resultados, se está esperando identificar fármacos que permitirán a estas células inmunes parar el camino de la infección, destruyendo a las micobacterias antes de que atraigan los leucocitos al pulmón.

Cambier CJ, et al. Phenolic glycolipid facilitates mycobacterial escape from a microbicidal population of tissue-resident macrophages. Immunity 2017. doi: https://doi.org/10.1101/147421