Los humanos difieren en su nube microbiana personal

Los seres humanos albergan diversos conjuntos microbianos dentro y sobre su cuerpo. Estas bacterias claramente distintas de unos individuos a otros pueden detectarse fácilmente en el interior de los edificios donde han estado, en las superficies, en el polvo, y como bio-aerosoles.

La bacterias asociadas a cuerpolos humanos se dispersan en el entorno por tres mecanismos principales: (1) contacto directo con superficies interiores; (2) emisión de partículas de bio-aerosoles procedentes de la respiración, ropa, piel y cabello; y (3) la resuspensión de polvo interior conteniendo células de la piel humana, cabello y otras partículas bacterias previamente derramadas.

Estudios del entorno microbiano se han centrado, en gran medida, en el contacto humano directo con superficies, y han demostrado que las personas pueden dejar atrás firmas bacterianas indicativos de determinadas partes del cuerpo y tipos de contacto físico. Dada la posibilidad actual de identificación del microbioma humano, estos conjuntos bacterianas pueden hacer, en algunos casos, una trazabilidad de un individuo, aunque esto, hasta ahora, sólo se ha demostrado mediante el contacto directo.

Varios estudios han detectado concentraciones de partículas de un grupo de ocupantes de una habitación, así como de un solo ocupante de la misma, incluso después de controlar el polvo resuspendido. Dado que los humanos arrojan aproximadamente 106 partículas (> 0,5 micras de diámetro, por hora), y muchas de ellos probablemente contienen bacterias, como contribución microbiana humana activa, se cree que este hecho desempeña un papel importante en la siembra del microbioma en el entorno. Además, los microbios de los ocupantes de una casa nueva pueden ser detectados dentro de la casa en cuestión de días, lo que ilustra la magnitud del flujo de aire de los seres humanos en el ámbito de los edificios. Este flujo, potencialmente, también condiciona la interacción con el microbioma de otros seres humanos.

Hasta ahora no se ha había demostrado que los humanos emiten una nube microbiana detectable en los alrededores del aire en interiores, ni si esas nubes están suficientemente diferenciadas para permitir la identificación de los ocupantes individuales. Una investigación reciente del Biology and Built Environment edificioCenter (BIoBE) en la Universidad de Oregon, en Porland, liderada por James F. Meadow, ha encontrado que no es sólo por contacto físico como se propaga nuestro microbioma personal, sino que también lo derramamos en el aire que nos rodea. Cada microbioma lleva una firma única que, de ser recogido correctamente, se puede utilizar para identificar a la persona que lo origina.

Los autores han utilizado en varios experimentos la secuenciación de alto rendimiento de genes 16S rRNA para caracterizar la contribución bacteriana en el aire de 11 personas aisladas que se sentaban en una cámara climática experimental personalizada de características especiales, con presión positiva y previamente desinfectada (Climate Chamber de 25,75m3; dimensiones interiores de 3,7 m de largo ×2,4 de ancho ×2,9 de alto). Los once sujetos entre 20 y 33 años de edad, estaban libres de síntomas de la enfermedad en el momento del muestreoy no habían tomado antibióticos durante al menos 4 meses.
Los datos de recuento de partículas se recogieron a una velocidad de 2,83 L min-1 en intervalos de 1 min, y el tamaño de las mismas se fraccionó con el aparato AeroTrack 9306-V2, considerando para el estudio tres clases diferentes de tamaño de partículas: 2,5-5 µ, 5-10 µ y >10 µ.

Compararon las muestras de aire muestreado de una, cámara adyacente idéntica, desocupada, así como el de las fuentes de suministro de aire y de escape.aparato Además, se evaluaron las comunidades microbianas en partículas sedimentadas que rodeaban a cada ocupante, para investigar el potencial destino a largo plazo de las emisiones de microbios transportados por el aire. Como era de esperar, las bacterias detectadas, la mayoría saprofitas, fueron muy variadas: Dolosigranulum pigrum, Lactobacillus crispatus, Corynebacterium tuberculostearicum, Corynebacterium amycolatum, Corynebacterium pseudodiphtheriticum, Corynebacterium massiliense, Corynebacterium jeikeium, Corynebacterium mucifaciens, Corynebacterium simulans, Corynebacterium riegelii, Dietzia maris, Anaerococcus prevotii, Staphylococcus epidermidis, Facklamia ignava, Stenotrophomonas maltophilia, Streptococcus oralis, Peptoniphilus ivorii, , Peptoniphilus harei, Leuconostoc gelidum y Citrobacter freundii

La mayoría de los ocupantes podrían ser claramente detectadas por sus emisiones de bacterias transportadas al aire, así como su contribución a las partículas sedimentadas, dentro de 1,5-4 h. Las nubes bacterianas de los ocupantes fueron estadísticamente diferentes, lo que permite la identificación de algunos ocupantes individuales. Los resultados confirman que un espacio ocupado es distinto microbiologicamente de uno desocupado, y demuestran que los individuos liberan su propia nube microbiana personalizada.

Meadow et al. (2015), Humans differ in their personal microbial cloud. PeerJ 3:e1258; DOI.10.7717/peerj.1258

https://peerj.com/articles/1258/