Microbioma de Central Park, NY

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La biota del suelo juega un papel clave en el funcionamiento de los ecosistemas terrestres; sin embargo, en comparación con nuestro conocimiento de la diversidad vegetal y animal, la biodiversidad que se encuentra en los suelos está en gran medida sin caracterizar. En el artículo, publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, cuyo primer firmante es la Dra. Kelly Ramirez* de la Universidad del Estado de Colorado (USA), los autores, presentan una evaluación de la biodiversidad del suelo y patrones biogeográficos en todo el Central Park de Nueva York, una zona muy rica en diferentes hábitats y especies procedentes de diversas partes del mundo, con sus propias comunidades edáficas idiosincrásicas (especies, agua, nutrientes, fertilización), lugar por el que transitan millones de personas y animales de múltiples orígenes, demostrando que incluso un sistema urbano alberga grandes cantidades de la biodiversidad del suelo no descrita.

A pesar de la alta variabilidad en todo el parque, basándose en las característicasSin título del suelo, los patrones de la diversidad bajo tierra eran predecibles para las comunidades procariotas y eucariotas que exhiben patrones biogeográficos superpuestos. Además, los suelos de Central Park albergaban casi tantos filotipos microbianos distintos de las comunidades del suelo, como los que ya que encontramos en los biomas de todo el mundo (incluyendo suelos ártico, tropicales y desérticas). Esta investigación integrada destaca que la cantidad y patrón de la nueva diversidad no caracterizada en una única ubicación urbana concuerdan con la observada a través de los ecosistemas naturales que abarcan varios biomas y continentes.

Sin títuloEl número de muestras del suelo analizadas fue de 596, recogidas a en una zona de unas 341 ha. En Yale se midieron las características básicas del propio suelo, incluyendo el pH, grado de humedad, contenido el carbono y las concentraciones de nitrógeno, y en la Universidad de Colorado se analizó el contenido biológico de sus muestras, y se hizo la secuenciación de 16S y 18S rRNA para caracterizar la composición de arqueas, bacterias y eucariotas del microbioma.

Los investigadores encontraron un total de 122. 081 filotipos de bacterias, 1.659 de arqueas y 43.429 de eucariotas, lo que supone unas 260 veces más que todas las especies juntas de aves, plantas e invertebrados que viven en el Central Park. La mayoría de las especies eran desconocidas, solo entre el 8,5 y el 16,2% de los organismos detectado habían sido catalogados previamente en las bases de datos existentes. Curiosamente, los lugares próximos entre si no albergaban en composición comunidades más similares que las de otros sitios localizados a más distancia.

También se comparó la biodiversidad subterránea de Central Park con 52 muestras de suelo tomadas de otros lugares del mundo, desde Alaska hasta la Antártida (incluyendo suelos árticos, tropicales y desérticos), encontrando que la biodiversidad es similar, salvo la de la Antártida.

K. S. Ramirez KS, et al. Biogeographic patterns in below-ground diversity in New York City’s Central Park are similar to those observed globally. Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, 2014; 281 (1795): 20141988.

http://dx.doi.org/10.1098/rspb.2014.1988
http://rspb.royalsocietypublishing.org/content/royprsb/281/1795/20141988.full.pdf

* Ahora en el Netherlands Institute of Ecology – NIOO-KNAW- (Wageningen, Holanda)