Microbiota intestinal y estrés social en hámsteres

4661 Datos recientes han indicado que el estrés puede alterar la microbiota intestinal. El estrés más común que experimentan los humanos y otros animales es el estrés social, y este estrés puede desencadenar o empeorar las enfermedades mentales en los humanos.

Algunas investigaciones han demostrado que la exposición al estrés social puede afectar a nuestros cuerpos de innumerables maneras, desde la salud de nuestros corazones hasta la de nuestro intestino. Los trastornos del estado de ánimo, entre otros síntomas físicos, a menudo están relacionados con molestias gastrointestinales. La microbiota intestinal de los humanos y otros animales, puede enviar señales al cerebro y viceversa. Pero varios aspectos de la relación cerebro-intestino siguen sin estar claros. Por ejemplo, si el estrés al que estamos expuestos proviene de un conflicto social, y ¿nuestra posición final, como “ganadores” o “perdedores”, a medida que salimos de esa situación, determina en qué medida nuestro microbioma se ve afectado?

4662 Katherine A. Patrick (Neuroscience Institute, Georgia State University, USA), como primera firmante, y otros 5 autores, han publicado en Behavior Brain Research un artículo sobre como el estrés social agudo y repetido reduce la diversidad de la microbiota intestinal en los hámsteres.

Estos científicos de la Universidad Estatal de Georgia en Atlanta, dirigidos por el Dr. Huhman, se propusieron investigar este problema observando los cambios fisiológicos que ocurren en los hámsteres sirios cuando tenían que lidiar con situaciones estresantes. Estos animales se prestan muy bien para investigar sobre las respuestas biológicas al estrés social. Esto se debe a que, cuando se colocan juntos, compiten para establecer jerarquías de dominio, dividiéndose en animales dominantes (“ganadores”) y subordinados (“perdedores”).

Los autores trabajaron con hámsteres machos adultos y analizaron cómo esas situaciones sociales estresantes podrían alterar su microbiota intestinal, con la hipótesis, entre otras, que los hámsteres “perdedores” podrían ser los más afectados por el conflicto con los otros animales, ya que es mayor la liberación de la hormona del estrés. En este estudio, se colocaron pares de machos adultos y rápidamente comenzaron a competir, lo que resultó en animales dominantes (ganadores) y subordinados (perdedores) que mantuvieron este estado durante todo el experimento. El equipo analizó las bacterias intestinales de los hámsteres al comienzo del estudio, antes de que los animales pudieran reunirse, y al final, después de haber competido para establecer una jerarquía en su grupo recién formado. También compararon estas muestras con las tomadas de un grupo de hámsteres de control que ya estaban familiarizados entre sí y por lo tanto no estaban sometidos e a algún estrés social.

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La exposición al estrés psicológico en forma de conflicto social alteró las bacterias intestinales en los hámsteres. Los investigadores descubrieron que incluso una sola exposición al estrés social causa un cambio en la microbiota intestinal, similar a lo que se observa después de otros factores estresantes físicos mucho más graves, y este cambio se agranda después de exposiciones repetidas. Tanto los “ganadores” como los “perdedores” tenían una microbiota intestinal mucho menos diversa. De hecho, la única variación notable se encontró en los tipos de bacterias que albergaba el intestino de los hámsteres. Las diferencias originales en las poblaciones individuales de bacterias intestinales de los hámsteres podrían, predecir que animales tendrían éxito en su lucha por el dominio y cuáles probablemente perderían la “competitividad”.

El estrés social, independientemente de quién gane, da lugar a cambios globales similares en la microbiota, aunque las bacterias particulares que se vieron afectadas fueron algo diferentes en ganadores y perdedores. Puede ser que la repercusión del estrés social sea algo mayor para los animales subordinados.

Estos hallazgos sugieren que la comunicación bidireccional está ocurriendo con el estrés afectando la microbiota, y por otro lado, con algunas bacterias específicas que a su vez afectan la respuesta al estrés. Es una posibilidad interesante que la microbiota intestinal puede regular el comportamiento social. Estudios futuros deberían tener como objetivo investigar el potencial de una repercusión mutua de las bacterias intestinales y la respuesta al estrés causado por el conflicto social.

Patrick KA, et al. Acute and repeated exposure to social stress reduces gut microbiota diversity in Syrian hamsters. Behav Brain Resh 2018; 345: 39-48. https://doi.org/10.1016/j.bbr.2018.02.005