Paraguay y Uzbekistán libres de paludismo .

img1La certificación de la eliminación del paludismo es el reconocimiento oficial de la OMS de la situación un país libre de paludismo. La OMS otorga esta certificación cuando ha demostrado más allá de toda duda razonable que la cadena de transmisión local de todos los parásitos humanos del paludismo se ha interrumpido en todo el país durante al menos los últimos tres años consecutivos y que existe un sistema de vigilancia y respuesta plenamente funcional para evitar el restablecimiento de la transmisión autóctona. En 2017, la OMS estableció el Panel de Certificación para la Eliminación del paludismo, con el fin de ofrecer recomendaciones a la Organización sobre si la eliminación del paludismo puede ser certificada en los países candidatos. En 2018, dos países, Paraguay y Uzbekistán, fueron certificados como libres de paludismo, de acuerdo con el procedimiento de la OMS para certificar la eliminación nacional de la paludismo publicado en 2017.

Paraguay

Paraguay tenía una población de más de 6 millones de habitantes en 2017. El país solía ser endémico de Plasmodium falciparum y P. vivax, y la transmisión estacional del paludismo se caracterizaba por un pico más alto en marzo-abril y un pico más bajo en septiembre-octubre. Los principales vectores fueron Anopheles darlingi y An. albitarsis.

img2La historia de la transmisión del paludismo en Paraguay se remonta a finales del siglo XIX. En 1941 se produjo una gran epidemia, con casi 80.000 casos y más de 2.000 muertes. En el período siguiente (1941-1967), la transmisión del paludismo era inestable, con brotes o epidemias cada cinco años. El Programa Nacional de Erradicación del Paludismo se estableció en la década de 1950 y se inició el control de vectores con dieldrina. A partir de 1967, se implementó un nuevo programa de erradicación con DDT, que tuvo fuerte repercusión en la transmisión del paludismo, y la incidencia de casos se redujo en un 99,80% para 1972.

La transmisión continuó disminuyendo durante la siguiente década. Además, se reforzó la vigilancia epidemiológica con la detección activa y pasiva de casos, esta última a través de una red de voluntarios. En 1999, hubo una nueva epidemia, con 9943 casos por P. vivax, debido en parte a la inactivación de la red de unos 6.000 colaboradores voluntarios a mediados de los años noventa. La epidemia fue controlada por el aumento del suministro de medicamentos y reactivos, las estrategias de diagnóstico y tratamiento tempranos, la fumigación de interiores con efecto residual y la reactivación de la red de colaboradores voluntarios. Como resultado, el número de casos indígenas de P. vivax disminuyó gradualmente.

En 2007, la transmisión del paludismo se concentró en tres departamentos: Caaguazú, Alto Paraná y Canindeyú, los dos últimos comparten frontera con Brasil. La transmisión continuó disminuyendo, y el último caso indígena de P. vivax se notificó en 2011 y el último caso indígena de P. falciparum en 1995.

img3A fin de garantizar que el país siga estando libre de paludismo, el Gobierno aprobó un plan estratégico nacional para prevenir el restablecimiento de la transmisión del paludismo en 2015. En este plan, el diagnóstico, el tratamiento y la respuesta a los casos confirmados se han integrado gradualmente en el sistema general de salud. En 2016, el Ministerio de Salud se dirigió a la OMS para solicitar la certificación de “libre de paludismo”. Después de completar el procedimiento de certificación de la eliminación del paludismo, Paraguay fue certificado libre de paludismo por la OMS en junio de 2018 y fue incluido en el registro oficial de áreas donde se ha logrado la eliminación de la paludismo, convirtiéndose en el primer país de la Región de las Américas en ser incluido en la lista desde 1973.

 

Uzbekistán

img4 Uzbekistán en 2017, tenía una población de 32,1 millones de habitantes. El país solía ser endémico de P. falciparum y P. vivax, y la transmisión estacional del paludismo comenzó en mayo-junio y duró hasta octubre. El vector principal era An. superpictus, mientras que An. pulcherrimus, An. maculipenis, An. hyrcanus y An. claviger también eran vectores importantes.

Uzbekistán tiene una larga historia de transmisión del paludismo, con grandes brotes documentados a finales del siglo XIX y principios del XX. Después de actividades de intervención a gran escala, como la detección precoz, el diagnóstico y el tratamiento eficaz de enfermos y el control de los vectores, la transmisión local se interrumpió en Uzbekistán en 1961. Desde entonces no se ha informado de ningún caso indígena de P. falciparum. Sin embargo, las zonas fronterizas con Afganistán y Tayikistán siguen siendo vulnerables, con casos esporádicos por P. vivax y brotes notificados en algunos distritos fronterizos de la provincia de Surkhandarya.

En 1998-2000, el número de casos importados aumentó considerablemente en el país, principalmente en la provincia de Surkhandarya, tras una gran epidemia en el vecino Tayikistán. La situación se vio agravada por una vigilancia y un control inadecuados de la enfermedad, deficiencias de anti-palúdicos e insecticidas y un aumento de los posibles lugares de reproducción de mosquitos debido a actividades económicas como la siembra de arroz y la piscicultura. De los 85 casos de P. vivax informados en 1999, 7 eran indígenas. Varias regiones del sur que comparten fronteras con Tayikistán, Afganistán y Kirguistán informaron de casos. En el año 2000, sólo la provincia de Surkhandarya notifico 46 casos de P. vivax en poblaciones indígenas. A fin de controlar el empeoramiento de la situación, en 2000 se aprobó un programa nacional de vigilancia del paludismo.

Las principales medidas incluían el fortalecimiento del control de vectores y la vigilancia entomológica, la mejora de la detección pasiva y activa de casos, el tratamiento farmacológico masivo de la población con focos activos de paludismo y la educación sanitaria. La ejecución del programa dio lugar a una reducción del número de casos, tanto de casos autóctonos como de casos importados. En octubre de 2005, Uzbekistán hizo suya la Declaración de Tashkent, en la que se comprometía a eliminar el paludismo para 2015. El número de casos, tanto indígenas como importados, siguió disminuyendo hasta 2010, cuando el país notificó los tres últimos casos indígenas.

img5 Uzbekistán firmó la Declaración de Ashgabat con otros nueve países de la Región Europea de la OMS para reafirmar su compromiso de mantener la región libre de paludismo. El país implementa el Programa Estratégico Nacional para la Prevención del Restablecimiento del Paludismo, que fue aprobado en 2017. Tras completar el procedimiento de certificación de la eliminación del paludismo, la OMS certificó a Uzbekistán como país libre de paludismo en noviembre de 2018.

Weekly epidemiological record, Relevé épidémiologique hebdomadaire. 8 MARCH 2019, 94th YEAR. No 10, 2019, 94, 117–128. http://www.who.int/wer

https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/311172/WER9410.pdf?ua=1