Viejo antibiótico revivido

4581 La resistencia a los antibióticos es una de las mayores amenazas actuales para la salud mundial. Para ayudar a mitigar el problema, los investigadores de todo el mundo han estado trabajando para desarrollar nuevos antibióticos.

De los miles de antibióticos de productos naturales descubiertos hasta la fecha, solo unos pocos se han desarrollado para el tratamiento de infecciones bacterianas. A mediados del siglo XX, solo se seleccionó una pequeña proporción de compuestos químicos con propiedades antibacterianas para el desarrollo terapéutico.

La mayoría clínicamente no explotados, probablemente incluya compuestos con potencial sin explotar como fármacos antibacterianos, y en vista de la creciente necesidad médica insatisfecha de tales agentes, se justifica una reevaluación sistemática.

Una estrategia que se ha estado buscando con el objetivo de identificar nuevos candidatos a fármacos antibacterianos consiste en revisar sistemáticamente las clases conocidas de antibióticos de productos naturales que hasta la fecha no se han explotado terapéuticamente. La hipótesis subyacente es que entre los aproximadamente 3000 antibióticos descubiertos hasta la fecha, solo un puñado se han desarrollado para la clínica, y puede haber gran cantidad de compuestos con potencial sin explotar como fármacos 4582antibacterianos. Al iniciar el proceso de descubrimiento con compuestos sobre los que ya se sabe algo, incluido el hecho de que poseen actividad antibacteriana, este enfoque ofrece una vía rápida potencial a través de las desafiantes etapas tempranas de descubrimiento. Corroborando la viabilidad de tal estrategia, hay varios ejemplos de antibióticos clínicamente útiles que fueron descartados como candidatos a fármacos después de su descubrimiento, pero que posteriormente se desarrollaron con éxito para uso terapéutico (daptomicina, fidaxomicina, pleuromutilinas).

Ahora, científicos de la Universidad de Leeds, al aplicar la ciencia y la tecnología más avanzada de la actualidad, están determinando si alguno de los compuestos anteriormente abandonados podría tener una promesa terapéutica.

Nada M. Nass (Antimicrobial Research Centre and School of Molecular and Cellular Biology, Faculty of Biological Sciences, University of Leeds, UK), y ocho autores más, revisan en la revista Scientific Reports datos sobre los las actinorodinas, una clase de antibióticos que se informó por primera vez hace 70 años, pero que sigue estando mal caracterizada.

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Los autores muestran que γ-actinorodina posee muchas de las propiedades requeridas de un fármaco antibacteriano, que muestra actividad bactericida potente y selectiva contra patógenos grampositivos clave (incluyendo Staphylococcus aureus y enterococos), con un modo de acción distinto al de otros agentes en uso clínico, un potencial extremadamente bajo para el desarrollo de resistencia y un grado de eficacia in vivo en un modelo animal de infección. Los hallazgos subrayan la utilidad de revisar los antibióticos no explotados como fuente de nuevos candidatos a fármacos antibacterianos.

Actinorodina (ACT) es un antibiótico policétido benzoisocromanequinona producido por Streptomyces coelicolor del que se informó en la década de 1940. El grupo de genes causante de la producción de actinorodina contiene las enzimas biosintéticas y los genes causantes de la exportación del antibiótico Posteriormente se demostró que S. coelicolor produce, además de ACT, una serie de compuestos estrechamente relacionados, que se denominan colectivamente actinorodinas (ACT) o la clase ACT.

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La mayoría de los estudios sobre este compuesto parecen haber empleado mezclas de ACT, ya que los métodos utilizados habitualmente para purificar y caracterizar ACT son insuficientes para la diferenciación de sus análogos cercanos. ACT y otros miembros de la clase exhiben algunas características intrigantes; están fuertemente pigmentadas y muestran propiedades similares al tornasol, experimentando un cambio de color reversible del azul en condiciones alcalinas al rojo en ácido, y son capaces de actuar como organocatalizadores para conducir reacciones de oxidación in vitro. Los ACT prestan a las colonias de S. coelicolor su color azul característico, y dado que la presencia de estos compuestos se detecta fácilmente a simple vista, la producción de ACT se ha utilizado ampliamente como marcador fenotípico en la investigación con estreptomicetos.

Nass NM, et al. Revisiting unexploited antibiotics in search of new antibacterial drug candidates: the case of γ-actinorhodin. Scientific Reports 2017; 7. Article number: 17419. doi:  10.1038/s41598-017-17232-1
https://www.nature.com/articles/s41598-017-17232-1