Virus BK y trasplante renal

Muchas personas están infectadas con el virus BK, y rara vez enferman; sin embargo, para los receptores de trasplante y otras personas que toman medicamentos inmunosupresores, puede no ser así al fallar el sistema inmunitario.

Según un estudio que aparece en un próximo número de la Revista de la Sociedad Americana de Nefrología los receptores de trasplante renal infectados por el virus BK son más propensos a desarrollar anticuerpos contra el riñón trasplantado que los enfermos no infectados.

1Existen datos limitados respecto a los resultados a medio plazo en pacientes con viremia persistente por BK. Otras infecciones virales han sido implicados en el desarrollo de alo-sensibilización a través de la inmunidad heteróloga, pero la relación entre BK viremia y los anticuerpos específicos del donante (DSA) está sin explorar.

En 2008, la Dra. Deirdre Sawinski de la Escuela Perelman de Medicina de la Universidad de Pensilvania, y sus colegas iniciaron la detección sistemática post-trasplante de la viremia por BK viremia y la detección DSA. Se incluyeron en nuestro estudio 785 receptores de trasplante de riñón o riñón-páncreas. De estos receptores, 132 (17%) desarrollaron viremia por BK durante el período de estudio. La mediana de duración de la viremia BK fue de 140 días (intervalo inter-cuartil = 40-393 días), y persistente viremia BK se definió como duradera ≥140 días. Se generaron curvas de Kaplan-Meier para evaluar las diferencias en supervivencia del paciente y del injerto sobre la base de la situación de la viremia por BK; y la supervivencia fue el modelada utilizando la regresión de Cox de riesgos proporcionales.

2Tras una mediana de seguimiento de 3 años, no hubo diferencia significativa entre los pacientes con y sin viremia BK en cuanto a la enfermedad (cociente de riesgo [HR], 0,83; intervalo de confianza del 95% [IC 95%], 0,28-2,49) o la supervivencia del injerto (HR, 0,80; IC 95%, 0,37-1,73), que se confirmó en un análisis de variables en el tiempo. En el modelo de regresión logística, la persistente viremia por BK está fuertemente asociada con el desarrollo de la clase II de DSA (HR, 2,55; 95% CI, 1,30 a 4,98), pero no de clase I (HR, 1,13, IC 95%, 0,46-2,77). Estos datos sugieren que la persistencia de viremia BK no afecta negativamente a los pacientes a medio plazo o de la supervivencia del injerto, pero se asocia con mayor riesgo de de novo DSA, aunque el mecanismo exacto no está claro.

Sawinski D, Forde KA, Trofe-Clark J, et al. BK viremia persisting after immunosuppression reduction does not increase intermediate-term graft loss but is associated with de novo donor specific antibodies. J Amer Soc Nephrol; 2014: DOI: 10.1681/ASN.2014010119